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Epidemia vial: cifras alarmantes y cómo avanza el plan municipal para reducir los accidentes.

  • 5 ene
  • 3 Min. de lectura

Mientras Quito lucha por disminuir los siniestros viales que dejaron miles de lesionados y centenas de fallecidos en 2025, autoridades y expertos coinciden en que se requiere más que operativos: educación vial, mejor señalización y sanciones firmes son parte de la hoja de ruta para frenar esta preocupante tendencia.

Quito vive una realidad preocupante en sus vías urbanas. Entre enero y noviembre de 2025 la ciudad registró 3.558 accidentes de tránsito, con 2.213 personas lesionadas y 305 fallecimientos en siniestros viales solo hasta ese corte del año, cifras que superan ligeramente las de 2024 y que reflejan una tendencia persistente al alza en la accidentalidad.


La tragedia cotidiana en las calles de la capital ha puesto en evidencia que los controles de tránsito —si bien necesarios— no son suficientes por sí solos. Es por eso que el Municipio de Quito ha anunciado una serie de medidas para frenar esta “epidemia vial”, aunque los retos parecen ir más allá de los operativos rutinarios.


El desafío: más que multas y controles


Autoridades municipales han reforzado los operativos de tránsito, especialmente durante las festividades de diciembre de 2025, y adelantaron que en enero de 2026 se instalarán radares de velocidad en puntos críticos de la ciudad. Sin embargo, expertos en movilidad han señalado que es imprescindible atacar el problema desde su raíz: la falta de cultura vial y educación para conductores y peatones.


El decano de la Facultad de Ingenierías Aplicadas de la UIDE, Andrés Castillo, enfatiza que la formación actual de conductores es insuficiente y propone una reforma educativa que profundice en seguridad vial, incluyendo educación desde etapas escolares y más horas de capacitación en escuelas de conducción.


Por su parte, Sebastián Donoso, docente universitario y usuario frecuente de carreteras como la Ruta Viva, identifica la impericia y la imprudencia como factores constantes en los siniestros. Entre los hábitos de riesgo está el uso del celular al volante, el no respetar carriles de adelantamiento y el exceso de velocidad, comportamientos que terminan jugando un papel decisivo en muchos accidentes.


Propuestas sobre la mesa

Expertos y autoridades coinciden en varias medidas que podrían mejorar la seguridad vial en Quito:

  • Reforzar la educación vial desde la escuela primaria y en los cursos de conducción.

  • Aplicar sanciones más firmes, especialmente relacionadas con el alcohol y el uso de dispositivos móviles al conducir.

  • Mantenimiento y revisión vehicular más rigurosos, sobre todo para transporte pesado y comercial. Primicias

Además, la Policía Nacional ha recomendado ajustes técnicos para conductores, como no utilizar el carril izquierdo si no se adelanta, y moderar la velocidad en vías con pendientes pronunciadas o curvas, como ocurre en la Avenida Simón Bolívar.


Señalética y alianzas estratégicas

Un punto crítico que resalta la agenda técnica es la falta de señalización visible y clara en ejes viales de alta siniestralidad. Autoridades y especialistas han sugerido incluso considerar alianzas público–privadas para mejorar este aspecto y el mantenimiento general de vías complejas, como la Simón Bolívar o la Ruta Viva, cuyo estado y control sobrepasan las capacidades actuales del municipio.


Mirando hacia 2026

Mientras las cifras oficiales definitivas de accidentes en 2025 se darán a conocer más adelante, Quito encara 2026 con la esperanza de que la combinación de tecnología (radares y cámaras), educación vial eficaz y medidas de control claras pueda generar una reducción significativa de siniestros. Las estadísticas actuales —aunque tempranas— confirman que la ciudad aún tiene un largo camino por recorrer para transformar sus calles en espacios más seguros para todos.

 
 
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