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Quito proyecta una nueva Ruta Viva.

  • 25 may 2025
  • 2 Min. de lectura

Rehabilitación integral y ampliación hacia el futuro





La Ruta Viva, una de las arterias viales más importantes de Quito, está en proceso de transformación. El alcalde de la ciudad, Pabel Muñoz, anunció una intervención integral que no solo contempla trabajos de mantenimiento profundo, sino también una futura ampliación hacia el Conector Alpachaca, bajo un modelo de gestión delegada a la empresa privada.


Durante una inspección nocturna de los trabajos, Muñoz destacó que esta es la primera vez que la Ruta Viva recibe un mantenimiento de esta magnitud desde su inauguración. Las obras se realizan entre las 21:00 y las 05:00 para evitar afectaciones a la movilidad diurna. Se utiliza mezcla asfáltica en caliente, un sistema que permite habilitar la vía en pocas horas, garantizando durabilidad y rapidez.

“El mantenimiento que realizamos es profundo y planificado”, afirmó el alcalde.

Una visión a largo plazo



La intervención actual es solo la primera fase de un ambicioso plan de modernización vial. El Municipio de Quito contempla la rehabilitación integral no solo de la Ruta Viva, sino también de la avenida Simón Bolívar, ambas vías fundamentales para la movilidad y desarrollo de la ciudad. La tercera fase incluirá la ampliación de la Ruta Viva hacia el Conector Alpachaca, con inversión privada como eje de financiamiento.

“Vamos a avanzar hacia la ampliación, porque Quito renace y nada lo va a detener”, aseguró Muñoz.



Infraestructura con visión estratégica


El plan responde a una necesidad urgente: dotar a Quito de un corredor moderno que facilite el acceso eficiente y seguro hacia el Aeropuerto Internacional Mariscal Sucre, ubicado en Tababela. Esta conexión no solo es clave para los ciudadanos, sino también para el transporte de carga, el turismo y la competitividad económica de la capital.

Con esta apuesta, la administración municipal busca cerrar brechas en la infraestructura vial, mejorar la calidad de vida de los quiteños y abrir la puerta a nuevas oportunidades de desarrollo.

La Ruta Viva se convierte así en un símbolo del nuevo rumbo que busca la ciudad: planificado, eficiente y con visión de futuro.

 
 
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